miércoles, 20 de agosto de 2014
Atentado terrorista. Virus.
La Woklswagen iba quemando ruedas por el camino. Si bien iba dejando tras de sí una enorme nube de polvo, el habitáculo era otra nube; provocada en este caso por un enorme porro de marihuana que Jesse fumaba con avaricia.
-¡Pásalo, Jesse!- Le pedía su copiloto un tanto malhumorado. Jesse le dió unas últimas y rápidas caladas antes de soltarlo al fin. Se retiró de los ojos el pelo y se colocó una cinta elástica con flores para sujetarlo.
-Entre el ciego que llevas y la melena en la cara conseguirás quenos estrellemos y vas a destrozar el laboratorio.- Predecía el pequeño acompañante que, al igual que Jesse, parecía sacado de una comuna hippy de los años sesenta. Ante la escena, que los dos imaginaron, estallaron en una risa nerviosa que acabó en un amago de accidente. Jesse paró la furgoneta mientras terminaban de reir.
-Mira que eres gafe, tío.- Le dijo a su compañero.
-Lo que no entiendo, es cómo estando todo el día fumado consigues completar tus misiones con éxito...-
-Tú preocupate de mantener eso de ahí detrás en perfectas condiciones, que es lo tuyo. Tú eres el químico y yo el hombre de acción. ¿Recuerdas?
-No te preocupes por el virus. Esta furgoneta está perfectemente equipada como laboratorio y yo soy la persona indicada para manejarlo. Sólo tenía curiosidad.- Contestó el hippy bajito algo avergonzado. Jesse lo miró como a un hermano menor, y con aire de complicidad, empezó a contarle.
-Ya sabes que debido a la falta de agua y a la contaminación, el ejercito abastece a sus tropas con camiones cisterna. Los soldados sólo beben ese agua. El itinerario que estamos siguiendo es el de esos camiones. Los intercepto y contamino el agua con el virus. Fácil, rápido y seguro. Ya llevamos tres frentes vencidos, éste último es el más violento. Deben de estar a punto de sufrir las consecuencias de mi operación.
*******
Al mismo tiempo en el frente de batalla, un francotirador tiene en el punto de mira a su objetivo. desde hace un rato se siente extraño. Es el primer contaminado del lugar. A llegado el momento de disparar, un disparo certero, un blanco seguro.
Por su frente cae una gota de sudor, sus manos que tensas sostenían el fusil se aflojan, lo dejan caer al suelo. Por el auricular recibe un mensaje:
<< Sargento Braum, ¿Por qué no dispara, algún problema?... ¿Sargento?>>
El sargento se incorpora y echa a andar. Contesta al mensaje:
-Ningún problema. Ya no volveré a disparar. No quiero empuñar un arma jamás.
<< ¡Oh, cielos! ¡El sagento está infectado! ¡Avisen al mando central!>>
Pero ya es tarde. La noticia se está extendiendo. Los soldados tiran las armas, se niegan a luchar. ¡Es una epidemia!
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Hola Miguel Angel
ResponderEliminarEstando acostumbrados a la visión de que una pandemia provocada por un virus es un instrumento letal, destructivo y aniquilador cuyos destinatarios son la poblaciones indefensas de los estados conquistados o colonizados en conflictos armados o guerras, esta historia no deja de ser sorprendente. Aquí la paradoja radica en su naturaleza y carácter, así que ojalá todos los virus tuvieran como objetivo la misión altruista de preservar la paz o la no violencia. Te felicito, me ha encantado el relato. Muy original.
un abrazo
XD Bueno, quizá para más adelante invente unvirus contra la corrupción. Ese va a estar más difícil. Gracias por tu amable comentario y por pasarte,Ítaca.
EliminarNos leemos!
Un relato muy entretenido y original sobre un futuro no tan lejano.
ResponderEliminar¡Muy bueno!
Un abrazo, Miguel.
Gracias Fede, me alegro de haberte entretenido unos segundos. Y sí, el futuro apesta a guerra, como el presente.
EliminarUn saludo.
Realmente un excelente relato, el efecto contrastante del virus le da un toque original e interesante. Te felicito, Miguel Angel! Un abrazo!
ResponderEliminarGracias Alonso, un placer verte por aquí. Muy amable tu comentario, me alegro de que te haya gustado.
EliminarAbrazo!
Qué bueeenooo, de esos virus debería haber más, jejeje, la pena es que no es real, que si no, se acabaria uno de los problemones más gordos de la humanidad. Muy buen relato, tienes una inventiva prodigiosa, comparto, Miguel Ángel, besos y feliz tarde.
ResponderEliminarPD/ miles de gracias por tu inestimable colaboración como moderador, eres fantástico.
Sí, estaría bien que fuera real. Gracias a ti por movernos a todos como lo haces. Tú sí eres fantástica.
EliminarUn beso!
Bendita epidemia, aunque suene utópico existe ese virus, he visto personas contagiarse y renunciar a las armas, buen relato, me gustó.
ResponderEliminar¿Es real? Pues consigueme uno para el vecino que siempre está de bronca!XD
EliminarGracias Alejandra, un honor tenerte adornando el relato.
Un beso!
Me ha gustado mucho la tensión del relato. Y esa epidemia es, como poco, "original" ;-).
ResponderEliminarMuchas gracias por asomarte, me alegro de que te haya gustado. Un placer!
EliminarBeso!
Juraría que en su día te comente este corto. Es tremendo. Epidemia Flower Power. Divertido y con ese toque tuyo. Muy bueno. Un abrazo
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