¿Fui cobarde?
No tengo miedo al dolor. ¡No a ese Dolor!
Encañoné mi sien. Y besé mi arma. Mas hubo un dedo tembloroso e inmóvil y no el estallido de la paz.
La soga y las píldoras pudieron llevarme pero luché en el último instante.
¿Si mis días grises y mi perfecta soledad me repugnan de tan aberrante manera, por qué me aferró a la vida?
Quizá aún poseo algo con valor que me retiene.
De ser así, será el tenue recuerdo de tu primera sonrisa, con el que despierto aliviado de mis noches de pesadilla.

Comparto el sentimiento, cuando todo torna en gris solo la sonrisa más dulce puede aclarar el firmamento. Cuando se ausenta ni que se presente el sol, ni se pinten de venden los campos. El gris estará presente aun en su sangre, en su idea en su mente.
ResponderEliminarSaludos
Comparto el sentimiento, cuando todo torna en gris solo la sonrisa más dulce puede aclarar el firmamento. Cuando se ausenta ni que se presente el sol, ni se pinten de venden los campos. El gris estará presente aun en su sangre, en su idea en su mente.
ResponderEliminarSaludos
Un relato muy duro, una primera sonrisa siempre es especial.
ResponderEliminarGenial.
Un abrazo.
Una sonrisa te puede salvar la vida, aunque solo sea su recuerdo.
ResponderEliminarsaludos
Brutal micro. Tantas maneras de suicidarse y una sola cosa que detiene tal acto. El amor, el recuerdo de una sonrisa se impone. Lo brutal del micro es la forma en la que está escrito, impacto y alivio.
ResponderEliminarAbrazo, Miguel.
¡Impactante! Creo que la valentía de buscar un por qué seguir adelante es la que detiene esos actos. Cuando se está sumido en la tristeza, esa que desgarra el alma, aunque exista gente alrededor, la soledad se apodera de la razón y ciega a tal punto, que se buscan esos escapes.
ResponderEliminarTal vez ese amor que se guarda es suficiente antídoto para la huída...
Excelente para reflexionar Miguel.
Saludos.
¡Impactante! Creo que la valentía de buscar un por qué seguir adelante es la que detiene esos actos. Cuando se está sumido en la tristeza, esa que desgarra el alma, aunque exista gente alrededor, la soledad se apodera de la razón y ciega a tal punto, que se buscan esos escapes.
ResponderEliminarTal vez ese amor que se guarda es suficiente antídoto para la huída...
Excelente para reflexionar Miguel.
Saludos.
Un micro muy brutal y solo una sonrisa o una palabra puede decidir no suicidarse. Un abrazo
ResponderEliminarUn micro de impacto que te hace entender el poder del amor resumido en una sonrisa. Genial!
ResponderEliminarDe una manera u otra todos nos aferramos, a algo...
ResponderEliminarMe encantó descubrirte.
Un saludo, Miguel Ángel.
¡Cuánto poder de convicción tiene una sonrisa y más aún si en ese instante de desesperación es precisamente la única que nos puede salvar del desastre!
ResponderEliminarUn micro donde el amor pone esa última palabra de esperanza.
¡Un abrazo y suerte en el concurso!
Muy bueno, me ha encantado Miguel. Solemos olvidar el poder que tiene una sonrisa, y es muy cierto que no deberíamos hacerlo. Suerte que el pobre retiene ese precioso recuerdo ; )
ResponderEliminarBrutal. Un relato brutal. Te aplaudo, compañero.
ResponderEliminarUn saludo.
Tantas razones para poner punto y final y solo una para quedarse, pero es una gran razón... :) Más que una sonrisa es una verdadera tabla de salvación. Me pregunto si su dueña será consciente de ello.
ResponderEliminarUn gran micro, Miguel Ángel, me ha gustado mucho.
Un abrazo.
Muy bueno el retalo. Bueno pero duro, de los que a mí me gustan ;) Suerte en el concurso!! Un abrazo!
ResponderEliminarLas sonrisas son poderosas. Ojalá supieramos prodigarlas más a menudo.
ResponderEliminarUn abrazo y mucha suerte.
Saludos, un fuerte y a la vez hermoso relato que muestra la fuerza del amor, que con el recuerdo de primera esa sonrisa le permite aferrarse a la vida. Éxitos y bendiciones!
ResponderEliminarDicen que la forma de suicidio más terrible es la de precipitarse al vacío. En esos segundos, es posible que aparezca el arrepentimiento cuando ya la decisión es irremediable. El instinto de supervivencia siempre lucha por buscar un motivo para vivir. Muy buen micro. Saludos!!!
ResponderEliminarDicen que la forma de suicidio más terrible es la de precipitarse al vacío. En esos segundos, es posible que aparezca el arrepentimiento cuando ya la decisión es irremediable. El instinto de supervivencia siempre lucha por buscar un motivo para vivir. Muy buen micro. Saludos!!!
ResponderEliminarQuizá más que cobardía sea apego a la vida...no crees?? Muy bueno. Lo he compartido si no ti importa. Cordiales saludos Miguel Ángel.
ResponderEliminarCuando uno está sumido en la más absoluta tristeza, a veces un simple recuerdo de algo que en su día nos hizo brillar puede devolver la luz a la oscuridad.
ResponderEliminarUn cuento muy duro y muy triste... Suerte de esa bonita sonrisa, verdad? ^^
Un abrazo, Miguel Angel!! Y espero que algún día retomes tus letras, se echan de menos. Pasa una bonita semana!! Besitos!!
Brutal microrrelato con un final tierno. Horrible y hermoso a la vez. Cóctel perfecto.
ResponderEliminarAbrazo, Miguel!