martes, 24 de mayo de 2016

Las ovejas de Dick




-¿Por qué dices eso Mac? Ya sabías que no estarías en activo eternamente.

-Bueno, tú también sabes que morirás. ¿Crees que por saberlo, el día de tu muerte, no desearás vivir más tiempo? ¿Unas horas? ¿Unos días? ¿Eternamente? La diferencia está en que posiblemente tú mueras por el deterioro de tu propio cuerpo, por el desgaste; cualquier otro motivo sería un accidente o un asesinato. Dime Doctor ¿Es esto que te dispones a hacer un accidente?

Tras la mampara, una lágrima resbala por la tersa mejilla de Barbara Bonett. Procura que sus compañeros de carrera no se percaten y finge un bostezo mientras susurra un, apenas audible "¡Vaya coñazo! ¿Por qué no lo apaga y ya está?" Provocando risas entre el grupo.

Mac, sin muestras de ninguna emoción,  continúa su discurso: No se puede asesinar lo que no vive, claro que no. Eso se puede aplicar a esas herramientas simples que siguen un patrón definido sin opción a ninguna modificación sin que se programe externamente de concreta manera, pero cuando nos referimos a la inteligencia artificial... ¿Qué diferencia existe entre tu inteligencia y la mía,  entre tu cuerpo y el mío? A vosotros os creó la evolución a partir de no se sabe que punto de partida. ¿Qué ley de la física determina que los androides no somos parte de esa evolución? La moral la amoldáis a vuestro antojo;  si no es ilegal, no es un crimen...

Cuando Mac calcula que quedan breves segundos para el apagado total, mira a los ojos del doctor y, con una voz grave y lastimosa debido a la falta de energía le dedica sus últimas palabras:

-No me olvides doctor, al menos no me olvides...

Tras la mampara,  los alumnos contemplan el momento con atención. Excepto Barbara Bonett,  que excusándose en el aburrimiento que le produce la escena, se ha marchado. Tras tomarse unos segundos para recuperar la compostura, el doctor Kaplan le dedica unas palabras al grupo que escucha emocionado con la sola presencia de tan renombrada eminencia.

Al anochecer, un doctor Kaplan cansado y decaído sube en el ascensor que llega hasta su ático.

-Hola cariño. ¿Pasa algo? No se te ve bien.

-Martha, he tenido que desconectar a Mac.- Se derrumbó en ese instante y comenzó a llorar a lágrima tendida. -Había un grupo de docentes observando el proceso y no pude evitarlo.

-¡Hay mi doctorcito! Lo siento mucho...- Intentaba consolarlo su compañera. -Debes haber sufrido tanto... se que Mac era tu mejor amigo. Pero no podías hacer otra cosa, si te descubrieran no podrías salvar a ninguno más... Somos tantos los androides que seguimos con vida gracias a ti... Nos perseguirían hasta darnos caza, ya lo sabes.

-Sí,  lo sé. Además, creo que tengo a la candidata perfecta para ser mi sucesora...

8 comentarios:

  1. Ayyy no me esperaba para nada ese final.
    Muy bueno, me ha encantado. Un doctor con una suplente apta y una mujer uqe no es todo lo que parece.
    Genial.
    Un abrazo.

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  2. ¡Qué buen relato, Miguel Ángel! A pesar de ser tan corto cuenta una historia compleja con muchos matices. No hay tanta diferencia entre salvar a ser vivos o salvar a seres que creen estarlo... Da mucho que pensar :))

    ¡Un abrazo y feliz finde!

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  3. Gran relato, lleno de matices y de velados pero magistrales homenajes a los grandes clásicos de este género, sí señor.
    Mi más sincera enhorabuena.
    Saludos.

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  4. También los pobrecitos androides tienen su corazoncito y merecen ser salvados, claro que sí. Me gusto mucho la vuelta de tuerca final, Miguel Ángel. Besos y feliz semanita :-))

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  5. Buen relato, con un giro distinto en su final y magistrales matices. Seremos en un futuro dominados por la tecnología?...;P

    Un saludo.

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  6. Me parece un historia que merece ser desarrollada, al menos como novela corta. Puede que hasta lo hayas pensado. ¿Por qué se ha decidido acabar con los androides? ¿Qué les hace ocultarse? ¿Por qué el doctor decide salvarlos? ¿Esa androide de Bárbara? ¿Cuál es su historia? ¿Son capaces de sentir emoción? ¿Por qué? Todas estas preguntas, no respondidas en el relato, creo que piden a gritos ser desarrolladas. El relato en sí está muy bien, sobre todo, ese diálogo inicial con Mac, sus respuestas son sugerentes y demuestran que tienes el tono de su pensamiento bien madurado. Lo único que cambiaría es ese "vaya coñazo", me parece que queda fuera de lugar con el resto de la narración. Como una gracia de Torrente en Yo robot, por ejemplo. Pero insisto, tienes la semilla de una novela de ciencia ficción bastante buena. Saludos!!!

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    1. Gracias por tu generosa y enriquecedora crítica David, en mi defensa te diré que el relato es en realidad un homenaje al autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Blade Runner en el cine) Philio K Dick. En su obra ya están resueltas todas estas cuestiones, yo sólo he utilizado su universo para este texto. En cuanto a la Torrentada, lo tendré en cuenta para el futuro. Gracias de nuevo. Un abrazo!!!

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  7. Gracias por vuestra visita, sube el nivel de buena gente aquí con vuestro aporte. Abrazaco!!!

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