sábado, 20 de septiembre de 2014

Bucle urbano

Es inutil. Ya lo había intentado antes, pero en dirección contraria: Seguir la vía del tren a pie para intentar llegar a la siguiente estación. No me sorprendo al llegar de nuevo al punto de partida. Me faltan las fuerzas, creo que más de desesperación que de agotamiento.
Al doblar la esquina y ver de nuevo el burguer y el estanco empiezo a sufrir un ataque de pánico. Intento respirar profundo para combatir la sensación de ahogo, mi corazón se acelera, zapatea como un bailaor de flamenco, mis piernas parecen gelatina y sudo; un sudor frío acompañado de nauseas y mareo. Con mi espalda apoyada en la pared, me dejo caer arrastrando hasta el suelo. Hiperventilo y mi mente intenta dejar de pensar, o pensar en una sola cosa a la vez.
Sigo durante días buscando una salida, pero es inútil, siempre se repiten las mismas seis calles, con sus mismos comercios, bares, bancos, un todo a cien, el burguer y el estanco. Este último es el que me queda por visitar ¿Y si estuviese ahí la salida de esta locura?

*******

Huele a tabaco. Odio el olor a tabaco. Hay colillas por todas partes. Aquí ha habido alguien hace muy poco, pienso, iluminado por un tenue rayo de esperanza que me da fuerzas otra vez. Una tos mucolítica me da un susto de muerte y al volverme veo a un anciano centenario fumando sentado en el suelo, extremadamente delgado, cadavérico más bien. Sus brazos estan llenos de cortes y su cuello de oscuras magulladuras, en sus ojos extraviados se adivina la horrenda serenidad del que ha conocido la más desquicianre locura.
Le bombardeo a preguntas:
-¿Dónde estamos?
-¿Hay más gente a parte de nosotros?
-¿Por qué estamos aquí?
-¿Cómo hemos llegado?
- ¿Hay salida?
Sólo recibo a cambio una desalentadora frase.
-No lo sé. Llevo aquí muchísimos años y no tengo ninguna respuesta.
-¿Que puedo hacer? Le pregunto desesperado. No lo soporto, no puedo aguantar ni un día más este encierro desquiciante...
-¿Fumas?- Me ofrece un pitillo con sus dedos amarillos y arrugados.
-No. Pero es un buen momento para empezar, cuanto menos dure en este lugar, mejor.- Contesto pensando por un momento en la muerte como el final de mi agonía. Pensamiento que él parace adivinar.
-Siento comunicarte que tengo alrededor de cuatrocientos años. He intentado suicidarme varias veces. Me temo que somos inmortales.

17 comentarios:

  1. Ostras Miguel Ángel, que final!!!! Muy bueno. Es angustioso y me sorprendió mucho. Un abrazo

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    1. Me alegro de poder sorprenderte, Lía. Sólo con eso ya vale la pena.

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  2. ¡Cielos, qué final! Se vislumbra que la inmortalidad es una maldición que una bendición. Saludos.

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    1. :) Sí, a mi no me importaría vivir doscientos o trescientos años, pero la inmortalidad me produce vértigo, gracias Nahu!

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  3. ¡Vibrante hasta el final! ¡Qué solo debe sentirse Dios en la eternidad de la Nada!.
    Abordas un tema que da mucho que pensar.
    Un abrazo.

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    1. Sí, la soledad que tanto tememos... es duro ser Dios!

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  4. Woooooa!
    Me encantó leerte desde el principio ... hasta la eternidad!!
    Un placer poder disfrutar de tus escritos, gracias por compartirlos.
    Un saludo
    amapola

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    1. Gracias Amapola, el placer es mío al saber que me lees, me alegro de que te haya gustado.

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  5. Wow, ser inmortal, lejos de ser algo deseable, es la peor de las calamidades, y es que si no siempre la vida merece la pena de ser vivida, si es para vivirla así, como que no.
    Comparto tu relato, Miguel Ángel, y te dejo besos y mis mejores deseos para la semana.

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    1. Cierto poetisa! La vida es bella... pero sólo a ratos, y quizá su corta duración es lo que la embellece, precisamente. Gracias!

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  6. Transmites la angustias al lector, ese tipo de inmortalidad no es la que yo tengo en mente, pero vivir con esa maldición seria terrible!!! jeje te quedó muy bien Miguel.

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    1. :) Estoy seguro de que más de una vez todos hemos deseado ser inmortales, lo importante es la letra pequeña del contrato... Gracias Alejandra!

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  7. Qué bien escribes Miguel Ángel!! Además de ser muy interesante la historia, claustrofóbica y con final espectacular!! Está claro que la inmortalidad no es ni mucho menos una bendición!!
    Genial relato!! Un saludo

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    1. :) Concentrémonos en aprovechar estos pocos años hasta el último segundo. Se pasa volao!!! Gracias Ángela!

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  8. Genial, y tus finales me encantan. .
    Un gran abrazo

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    1. Gracias Lucía, es una suerte contar con la lectura de gente tan especial! Otro abrazo para ti!

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  9. ¡Muy buen final! Me gustó mucho la ambientación asfixiante y surrealista que creaste.
    Genial micro, Miguel.

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