miércoles, 24 de diciembre de 2014

Recuerdos del milenio pasado. Aventuras de papel y metal.


Éramos un grupo singular, con aspecto peligroso para la época. Entre chicos y chicas, pibas mejor dicho, seriamos una docena aproximadamente.
Aquel día "el pira", líder indiscutible de la banda, nos llevaba a una misión apoteósica, una aventura digna del héroe más intrépido de mis comics, tebeos por aquel entonces.-Hay que pasar "los hoyos", detrás de las vías hay una fábrica de botellas, la más grande del mundo, saltamos las alambreras y la tapia y tienen una piscina llena de chapas...-
Los hoyos, una barriada donde se encontraba el ochenta por ciento de los delincuentes juveniles de entonces, navajeros, yonkis, etc. Me entraban escalofríos mientras nos acercábamos a ese barrio maldito. Las chapas, tapas de botellas con las que hacíamos nuestros equipos de fútbol para jugar de rodillas en la calle, pues no existían las consolas, no me parecían botín suficiente.
Pasando los hoyos nos habían apedreado, con muy buen tino por cierto, también nos persiguieron unos yonkis, navaja en mano, con la intención de robarnos "el loro" que reproducía a toda caña nuestras cintas de potente heavy metal.
Cuando llegamos a las alambreras, habíamos al menos cinco escalabrados, incluyendo a Soraya, la novia del "pira", la única piba que se había quedado cuando nos acercamos a los hoyos.
-¡Hay perros!- Gritó el "airon". Le llamábamos así por el patche de los Iron Maiden que adornaba la trasera de su chupa. El pira, mirándolo con un cómico gesto de chulería infantil preguntó. -¿Ya te has cagao?- Y, volviéndose a los demás, continuó. -El que no sea un gallina que me siga. El que no venga se queda sin chapas- Y echó a andar decidido hacia la fabrica. Miré a Soraya que movía levemente la cabeza pidiéndome que no fuera... y no fui -¡Piraaa! Yo me quedo con la Soraya que esta escalabrá.- Con un despectivo gesto de su mano se dio por enterado y nos quedamos solos.
¿Te duele?- Le pregunté mirando de cerca la herida de su cabeza. Gesticuló afirmativamente -¿Y a ti?- Mientras acercaba su rostro al mío, preguntó también -¡Mogollón!- Respondí, y la besé en los labios, beso deliciosamente correspondido y que se fue transformando en una maravillosa tarde de pasión junto a las vías.
Soraya, que según yo la veía se parecía a la cantante de los Warlock pero ahora recordando descubro que era tan normal como yo, se estaba enfundando sus ceñidos vaqueros cuando vimos a los chicos aparecer a lo lejos, cargados con bolsas de chapas, con cara de satisfacción tras la aventura, completamente magullados, las ropas rasgadas y ensangrentadas. Entre los perros y el guarda habían cobrado bien. El pira me miró, con su acostumbrado aire de superioridad, y me dijo henchido de orgullo. -Tú, por cobarde, te quedas sin una puta chapa, has venido pá ná- Soraya dejó escapar una sonrisa traviesa mientras intentaba no mirarme. Ella y yo nos fuimos bordeando el autopista, era un camino mucho más largo pero no pasaba por los hoyos donde, a la vuelta, les habían quitado todas las chapas, el dinero, el loro y no se que más... y habían vuelto a cobrar.

7 comentarios:

  1. Gran relato y grandes recuerdos de mi adolescencia en un barrio similar al de la historia.Ah yo también pensaba que los autos volarian en el 2000. Un gran abrazo.Me ha gustado mucho.

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  2. Muy bueno, Miguel! En pocas palabras describís una historia y unos personajes que cada uno completará con su propia adolescencia. Excelente narración que no se pierde en ningún momento a pesar de las aclaraciones. Abrazo!

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  3. Hola Miguel, una muy buena historia, esos recuerdos de heavy metal, debiste pasarlo muy bien con Soraya jeje. Y bueno, hay etapas de la vida fenomenales.
    Abrazos.

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  4. Muy buen relato. Me recuerda mi época de adolescente, de aquí para allá, entre discotecas, litronas y los primeros cigarrillos...¿Quién no recuerda algo así, después de conocer a esta pandilla de irreflexivos mozalbetes? ¿Quién no ha sido uno de ellos?
    Me ha gustado la frescura y vivez con que cuentas la historia.
    Un abrazo

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  5. Hola Miguel
    Un relato genial y nostalgico de la dorada epoca de la adolescencia.
    Excepcional.
    Felicitaciones amigo.
    Abrazo.

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  6. Hola Miguel Ángel

    Buena decisión la que tomaste.
    Me ha encantado.
    Un gran abrazo

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