jueves, 29 de enero de 2015

El buen alumno



Un latido de mi corazón fue el pistoletazo de salida, adivinando un inminente futuro. A partir de ese lapso comenzó la veloz carrera, un sutil acercamiento a mil por hora, un yunque, un bloque de cemento.

Detrás, un ceño fruncido, una apretada quijada. Delante, un destello, el brillo del oro en el anular, un sonido que sin palabras era una mortal amenaza; un grito, un roto en mi mentón y un sabor... a metal, a sangre.

Durante mi actuación: caras de asombro, de dolor compartido, hasta caer al suelo; un viaje a algún lugar fuera de la realidad. Siempre lo recuerdo al hurgar con la lengua un hueco entre los dientes. Casi agradecido pues, desde aquel día, siempre golpeo primero.

9 comentarios:

  1. Este relato podría llamarse también "La trompada" porque está contado desde el antes, el durante y el después de quien la recibe.

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  2. Aprendió la lección del que pega primero, pega dos veces, Me ha gustado
    Un abrazo

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  3. Pues sí, mejor pegar primero parece. Me ha gustado lo de recordarlo moviendo la lengua entre el hueco del diente que falta. Muy buen micro y buen lección. Un abrazo

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  4. Muy buen relato y muy buena lección. Me has sacado una sonrisa, Miguel.
    Abrazo!

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  5. Pues en raros casos golpeo...creo que nunca lo haré a menos que me lo pidan jijij pero,no se,si soy la unica,que sintió algo de ira,con tu micro! será porque me siento agresiva? mmm no se,la cosa importante aquí es que siempre dejas sintiendo cosas con la fuerza que escribes ,siempre pintas muy bien con tus palabras,lo admiro,te dejo como siempre chocobesitos!

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  6. Hay cosas que se aprenden por las malas, parece, y una pieza dental de menos no es un precio demasiado alto por tan valiosa lección.

    Muy bueno, como siempre!! :)

    Un abrazo!

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  7. Me encantó la descripción del golpe. Muy bueno. Saludos.

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  8. Gran micro, querido Miguel Ángel, recreas con todo lujo de detalles un buen puñetazo. Desde luego que de lo malo también se aprende, como el "alumno" de tu relato, que afirma que la próxima vez golpeará primero. Comparto. Besos y feliz semanita.

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  9. Cuando recibes, no hay dolor en la calentura, ni siquiera estás dentro, eres otra cosas... la sangre nos trae de nuevo al muñeco nervioso y al dolor.

    Un abrazo sin puños.

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