Roldán era gordo como un tonel de
vino. ¡Qué digo! Mucho más gordo que un tonel de vino. Él era el que daba las
órdenes, esforzándose en que su voz sonara lo más grave y ronca posible. Sus
acompañantes eran hombres duros, peligrosos, y él era el jefe; su voz tenía que
sonar también dura y peligrosa.
En
verdad, Roldán, se había ganado la fama de ser el hombre más peligroso del
ejército. No sólo por su ronca y grave voz, sino por su crueldad desmesurada
con los habitantes de la aldea y, sobre todo, por su tendencia a abusar
salvajemente de todas las doncellas que se ponían a su alcance.
Jonás,
el anciano padre, alzo la vista, colocó su mano en la frente a modo de visera y
saludó a los tres jinetes. –Buenas tardes caballeros ¿Qué se les ofrece?-
Roldán, un poco adelantado de los otros dos, se tomó un buen rato para mirarlos
inquisitivamente, primero al padre, que sintió un frío recorriendo su espina
dorsal, luego a la madre que bajó su mirada en un gesto de sumisión y por
ultimo a la joven moza que le mantenía la mirada, casi desafiante, provocadora.
–Buenas tardes, señores. Como bien saben, el ejército necesita de todos los
hombres aptos para la guerra que habiten en el reino. Tengo entendido que
tienen un hijo joven y sano ¿No es así?...
Ante la
negativa del anciano alegando que había un error, Roldán ordenó a sus hombres
que registraran la casa y los alrededores no encontrando estos nada. Pero lejos
de marcharse pacíficamente como la familia de agricultores había esperado,
Roldán se llevó a la joven moza y la encerró en el pajar.
Desde
fuera se escuchaban los sonidos inequívocos del amor, gemidos, el retozar en la
paja, algún grito ahogado, no muy claro si de dolor o placer. –Ta güena la moza
¿Eh?- Dijo uno de los dos hombres que esperaban fuera –Pos sí. Aluego le
pediremos al Roldán que nos deje también retozar- Contestó el otro, a lo que el
primero continuó –Sí, seguro que ya hacemos aquí la noche jodiéndola-
La
madre, angustiada y desobedeciendo a su marido que le había mandado no hablar,
gritó –¡Por el amor de Dios! Díganle a ese hombre que pare ya, que la moza no
es moza, que es mi hijo disfrazado para no militar, ¡Que me lo van a lisiar!-
Con los ojos como platos, los dos hombres de un respingo se incorporaron y
corrieron al pajar. Y al abrir la puerta...
A gatas,
amordazado y con los ojos en blanco, estaba Roldán siendo salvajemente estocado
por el mozo, que por cierto y viene a cuento era un súper dotado. Lo intentaron
retener sí, pero como el viento escapó, robándoles un caballo.
Cuando
liberaron a Roldán, dijo un esbirro –Señor, lo alcanzaremos y le daremos muerte
enseguida. No quedarán testigos de esta humillación- Pero Roldán, con una voz
ni grave ni ronca, amenazó –¡No se os ocurra hacerle un rasguño, salvajes!
Ahora
le llaman la Roldana.

Jajajaja, buenisimo, Miguel Angel. He gozado leyéndolo, casi como la Roldana. Abrazos
ResponderEliminarMuy bueno, hay que ver como es la vida. Desde luego Roldan/a parece que ha disfrutado de este final imprevisto.
ResponderEliminarUn saludo
Jajajjajaja, tremendo, Miguel Angel, divertido, satírico y audaz, una lectura "penetrante", un gran gancho a la caja de la risa y un buen merecido al tal Roldán, ahora Roldana tras ver la luz en aquel pajar. Estupendo, compañero.
ResponderEliminar¡Saludos!
Buenísimo, Miguel Angel, me has hecho reír mucho. Un abrazo
ResponderEliminarHola Miguel.
ResponderEliminarEs muy ingenioso y divertido.
El final es muy gracioso.
Abrazo
Jajaja, ¡buenísimo!
ResponderEliminar-¡Que me lo van a lisiar!- Que madre para considerada.
Un saludo!.
Me has hecho reír. Muy bueno. Roldan descubrió algo nuevo. Un abrazo.
ResponderEliminarAy, Miguel Ángel, que risa, que gracioso y que bien se lo pasó la Roldana. Buenísimo Abrazos, besitos.
ResponderEliminarjajajaja, ay! Me ha encantado. "EL HUESO MÁS DURO DE ROER ES SIEMPRE EL MÁS SABROSO". Ese final, además del giro, me ha resultado tierno. Buenísimo :) Un abrazo
ResponderEliminar:( ..AISSHH! soy la única que sintió pesar por la roldana?...jiji entre preocupación me he reido jijiji,siempre disfrutando de lo que escribes,te dejo besos!!
ResponderEliminarDivertido y ocurrente. Un mometo diferente entre tanto sufrimiento medieval!
ResponderEliminarMil gracias por vuestros comentarios que le dan vida a este rincón. Me alegra sobremanera comprobar que os he hecho, al menos, sonreír. Se os quiere.
ResponderEliminarRealmente sorprendente, jaja
ResponderEliminarSe lo tiene merecido el tal Roldán
Muy bueno, Miguel! Una narración estupenda como siempre y un final que me ha sorprendido y hecho reír.
ResponderEliminarAbrazo, amigo.
Muy bueno, original y divertido.
ResponderEliminarUn saludo.
Genial Miguel Ángel
ResponderEliminarJa ja ja ja ja. ..buenisimo. ....parece que estaba a tu lado. ..escuchándote. ...contar el relato. ....soy Sonia. ...besos
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